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El investigador como Narrador: Entonces, ¿qué?

No hay duda de que hoy en día el investigador forense de evidencias digitales tiene que tener un perfil multi-tarea, debe ser mediador, asesor técnico, auditor, gerente de proyecto e incluso consejero; pero además, es necesario que tenga otras habilidades y conocimientos de herramientas especificas como Windows, Linux, redes, aplicaciones de dispositivos móviles, malware entre mucho otros.

Sin embargo, uno de los roles más importantes del investigador es la de ser narrador, ya que debe tener la capacidad de tomar conceptos técnicos difíciles y comunicarlos a un público objetivo específico, de manera que estos puedan entender y comprender el contenido de la investigación y el procedimiento utilizado para obtener las evidencias. La habilidad de comunicación que debe tener el investigador, no puede ser eclipsado por sus habilidades técnicas, ya que perderían valor al no ser comprendidas por las personas para las que se está haciendo la investigación.

¿Quieres ser un buen investigador? Aprende a contar y escribir historias. Foto: Ryan Somma
¿Quieres ser un buen investigador? Aprende a contar y escribir historias. Foto: Ryan Somma

El trabajo de los investigadores es muy técnico,  conceptos como $MFT, codificación hexadecimal, binarios, escalonar, respuesta de incidencias (DFIR), entre otros, son términos comunes para los analistas forenses pero totalmente desconocidos por la mayoría de las audiencias, y si no son explicados claramente, las personas no entenderán lo que se les está diciendo y dispersarán su mente en otras cosas no relacionadas con el caso de investigación.

Por lo tanto, además de tener los conocimientos técnicos adecuados para poder llevar a  cabo el trabajo, es necesario desarrollar habilidades de comunicación verbal y escrita para que se pueda explicar qué se hizo, por qué se hizo y qué significa lo que se ha encontrado, de esta forma un público que no tiene idea de tecnicismos puede conocer el estado de una investigación.

El factor entonces, ¿qué?

Los investigadores más veteranos, se han encargado de fomentar en las nuevas generaciones de investigadores, el cuestionarse cada hallazgo, el  pararse a pensar qué significado tiene lo que se ha encontrado, cómo influye sobre la investigación y si se debe o no incluir en el informe, en definitiva, ir más allá de la recolección y hacer una reflexión para entender y analizar cada uno de los hallazgos. Hacer este ejercicio de cuestionamiento y auto responder  entonces, ¿qué?  en cada posible prueba, permiten a los investigadores desarrollar informes y presentaciones  donde los contenidos sean entendibles por lo clientes, que ansiosos por recibir información, quieren comprender todo los datos relativos al caso. Cuando se está haciendo un informe o se está preparando una presentación del caso es importante que el investigador se tome su tiempo y responda las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la relevancia del hallazgo?
  • ¿Qué significa en el contexto de la evidencia?
  • ¿Por qué es importante para la investigación en general?

Sin embargo, y a pesar de que el factor ¿entonces qué?, se ha extendido en los nuevos investigadores, aún encontramos muchos informes y exposiciones en donde se incluye muchos conceptos técnicos, que puede ser importante para el investigador, pero que no son relevantes para el oyente o el lector, lo cual puede ocasionar que los hallazgos más importantes pasen desapercibidos y sean considerados simplemente como jerga técnica.

El trabajo de comunicación debe hacerse día a día, leyendo otros informes, escuchando a otros investigadores, buscando posibles mejoras en estos y siendo autocríticos con nuestro propio trabajo. Interpretando otros informes, veremos que aún es común encontrar en estos: pensamientos incompletos, generalidades, pruebas que aparentemente no guardan una relación con el caso y peor aún, informes sin una conclusión lógica. Estos informes no sólo son de investigadores que están iniciando, sino también pueden ser de personas con gran experiencia, que tienen muy claro qué quieren comunicar pero que no han trabajado sus habilidades de comunicación. Esto, no quiere decir que la investigación haya sido hecha de forma incorrecta, sino simplemente que el investigador no era buen escritor.

Tome en cuenta las necesidades de su audiencia

Es muy importante no olvidar, que toda la  comunicación debe ir dirigida a una persona que necesita conocer y comprender todos los detalles específicos de nuestra investigación, y que en la mayoría de los casos, esta audiencia no tiene conocimientos técnicos. Los perfiles de las personas a las que se dirigen los informes son muy diversos, pueden ser jueces, abogados, jurados, ejecutivos, médicos o personas expertas en su campo pero sin conocimientos técnicos sobre investigaciones, es por ello que, resulta de gran importancia aportar información clara y precisa que pueda ser fácilmente comprendida.

Cuando el lector comienza a leer informes con un alto contenido técnico, es muy difícil que mantengan la atención, probablemente su mente comenzará a «viajar» a otro lugar y pensarán en cosas comunes como lo que tiene que hacer al llegar a casa, de qué se trataba el último e-mail que recibió, o simplemente dejará de leer el informe.

Por lo tanto, claramente uno de los objetivos que debe tener el investigador es el de convertirse en un buen escritor, de esta forma podrá transmitir exactamente lo que ocurrió de una manera fácil y que pueda ser entendida por el público objetivo.